Reconocer el problema

Los ataques de acoso laboral y sus consecuencias no son una bagatela, sino un problema que afecta a toda la sociedad. Cada día muchísimas personas son víctimas de acoso en su puesto de trabajo, ya sea por parte de compañeros o incluso de sus propios superiores. Las personas afectadas suelen evitar defenderse de estas intrigas y hostigamientos. En lugar de defender su posición y tomar medidas eficaces para reducir el problema, muchas callan por miedo a perder el empleo. Esta situación aparentemente sin salida genera una presión permanente, con enormes consecuencias físicas y psicológicas para los afectados, y no debe tomarse a la ligera.

Aunque las bromas bien medidas forman parte, sin duda, del día a día laboral y pueden hacerlo más llevadero, nadie debería ignorar ni sobrepasar deliberadamente los límites personales. Las malas pasadas y los actos malintencionados a costa de otros constituyen acoso, igual que las intrigas o la exclusión deliberada de los grupos de trabajo. Un comportamiento tan antisocial no debe tolerarse ni aceptarse bajo ningún concepto, aunque seguramente muchos afectados busquen erróneamente la causa primero en sí mismos. Por ello, una estrategia esencial para los afectados es, ante todo, reconocer que se les está haciendo daño y que, tanto legal como moralmente, tienen derecho a hacer algo al respecto.

[caption id="attachment_135" align="alignright" width="300"]Acoso laboral en el trabajo Acoso en el trabajo[/caption]

Pedir apoyo

Las cifras más recientes ponen de manifiesto la gravedad del tema y dejan claro que el acoso laboral hace tiempo que dejó de ser un caso aislado. Los afectados deben ser conscientes de que no son los únicos que luchan contra estos obstáculos cotidianos. Además de los grupos de autoayuda, en los últimos años también han surgido numerosas asociaciones que apoyan a los afectados en el día a día y los acompañan de forma activa.

La medida más importante para afrontar los ataques en el puesto de trabajo es, sin embargo, ponerse en contacto con otras personas. Primero, pide con claridad al acosador que cese de inmediato y de forma definitiva sus acciones. Si esto no funciona, y siempre que no estén implicados, puedes acudir al jefe, a otros superiores o a una persona de confianza en la empresa. Solo si otras personas conocen la gravedad de la situación se puede actuar de forma proactiva y en beneficio del afectado. Una actuación orientada a objetivos solo puede salir adelante con franqueza, porque ¿qué empresario quiere que su empresa tenga fama de lugar de acoso y hostigamiento?

En las empresas más grandes resulta especialmente recomendable consultar al comité de empresa para obtener ayuda, asesoramiento y apoyo. En casos graves, con diferencias irresolubles o con personas de contacto que actúan de mala gana, los afectados deberían solicitar además, sin falta, apoyo psicológico. Asimismo, es aconsejable consultar a un abogado.