Casi nadie tiene un entorno de trabajo sin algún compañero que esté en estrés permanente o al borde del burnout. En los demás es más fácil reconocer los síntomas. Uno mismo tiende a evitar lo negativo y a ponerse así aún más presión.
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Evitar el estrés laboral[/caption]
Evitar el estrés laboral empieza por reconocerlo
¿El día tiene muy pocas horas y la semana muy pocos días para cumplir con todas las tareas? ¿El fin de semana se usa para ponerse al día en casa? ¿Tus amigos y conocidos llevan ya un tiempo sin preguntar por quedar? Enhorabuena: si es así, ya no estás lejos del burnout.
También echar mano cada día de una copa de vino para relajarse y un mayor consumo de café son señales de un nivel de estrés demasiado alto. Se supone que la cafeína ayuda a mantenerse despierto y concentrado. Y que el alcohol obra el milagro de la relajación cuando demasiados pensamientos giran en torno al trabajo pendiente.
Evitar el estrés laboral se consigue paso a paso
La palabrita
NO puede ayudar a
evitar mucho estrés. Ya sea a los compañeros acostumbrados a quitarse de encima las
tareas desagradables o al jefe que quiere que se calcule por tercera vez el mismo proyecto.
Aunque el entorno reaccione al principio con malas caras. Una salud destrozada no compensa ser querido por todos. Como "papelera" de todos, además, te llevas un problema de estómago y ningún peldaño más en la escalera de la carrera. Hasta hace unos años, los trepas todavía presumían de sus enormes horas semanales de trabajo. Las personas realmente exitosas saben planificar su tiempo de modo que quede margen suficiente para el deporte y los compromisos sociales. Los seminarios de gestión del tiempo o una simple aplicación en el smartphone, siempre a mano, pueden ayudar a dar los primeros pasos en esa dirección.
Evitar el estrés laboral replanteándote tus posibilidades
El estrés, es decir, la liberación superior a la media de cortisol en el cuerpo, no tiene por qué estar relacionado con tener demasiado trabajo. A menudo se debe a un puesto equivocado. También las posibilidades de ascenso prometidas y que nunca llegan, junto con tareas que se repiten a diario, pueden provocar estrés. Empieza con malestar y desgana para hacer las tareas, y llega hasta cuadros clínicos porque el trabajo no te llena. Pocos se sienten realizados tras una carrera de años para acabar siendo, en algún sitio, solo el ayudante que hace los recados. Un cambio de trabajo puede ayudar muy rápido a empezar la jornada con nuevo ímpetu y ambición. Evitar el estrés laboral se consigue fácilmente si el trabajo te divierte. También hay que examinar con lupa el equilibrio entre la jornada laboral, la familia y el tiempo libre.