¿Cómo salir de la espiral de la desgana?

¿A quién le gusta ir a trabajar? - Es una frase que oímos muy a menudo, y casi siempre desde la infancia, de boca de nuestros padres o abuelos. El trabajo se ve por lo general como un mal necesario y no como algo que también puede ser divertido y contribuir a realizarnos en la vida. Enfrentarse al problema de la falta de motivación o, dicho sin rodeos, de no tener "ni pizca de ganas" de trabajar es algo que ocurre bastante pronto. Ni siquiera hace falta hablar de casos extremos, como adultos que llevan años en paro y no tienen ninguna motivación para hacer nada. El fenómeno de la "falta de motivación para trabajar" aparece a veces también entre jóvenes estudiantes que están a punto de terminar el instituto y no saben qué hacer con su vida. Quien al menos tiene el Bachillerato terminado se encuentra después con el siguiente paso, que suele llevar a la universidad. Pero ¿qué estudiar? Esa pregunta depende, claro, de lo que uno piense hacer más adelante profesionalmente. Pero ¿y si no tienes ninguna motivación para trabajar ni idea de qué podría gustarte? Son preguntas que no se pueden responder de forma rápida ni general. Aun así, en el siguiente apartado queremos profundizar un poco más en el problema.

[caption id="attachment_706" align="alignright" width="200"]Sin motivación para trabajar Sin motivación para trabajar[/caption]

Descubrir tus propios intereses

Suena muy obvio hablar de conocer los propios intereses, pero casi siempre resulta una tarea bastante difícil. Podemos decir qué nos divierte ahora mismo, pero cuando se trata de decidir a qué queremos dedicarnos y con qué queremos ganarnos la vida, de pronto ya no estamos tan seguros de que lo que nos interesa hoy sea realmente algo que queramos hacer para siempre.

Estar dispuesto a fracasar y a asumir riesgos

En el fondo, nunca vas a obtener una respuesta cien por cien segura. Sobre todo cuando eres joven, tienes tanta vida por delante y vas a acumular tanta experiencia que resulta casi imposible averiguar a una edad temprana qué es exactamente lo que quieres hacer toda la vida. Es mejor escuchar tu intuición y estar dispuesto a cometer errores. Es decir, conviene intentar encontrar algo que te interese y perseguirlo. Solo cuando llevas algo hasta el final, sea una carrera o un ciclo de formación profesional, puedes saber si fue la decisión correcta o equivocada. Por eso, a la larga saldrás ganando si te arriesgas y lo terminas, en lugar de quedarte eternamente dándole vueltas al "¿y si...?". Además, en cuanto a la "falta de motivación para trabajar", también existen casos extremos, como los de las personas que, ya en plena edad adulta, están en paro de forma permanente y siguen sin tener motivación para trabajar. En esos casos, por desgracia, es difícil cambiar su forma de pensar desde fuera.