Sin ganas de trabajar | Cuando el trabajo se vuelve un tormento

Sin ganas & desmotivado:
Cansado, agotado, quemado. Cuando el trabajo se convierte en un tormento y la desgana marca cada vez más tu día a día, es hora de cambiar algo. En el cambio constante de las exigencias laborales, la presión por rendir y los retos de los medios de comunicación modernos, aumenta la presión de tener que estar siempre localizable y disponible y, no menos importante, la disposición a exigirse demasiado a uno mismo. La consecuencia, a menudo: la motivación baja y cada vez se tienen menos ganas de trabajar.Reconocer las señales de que no tienes ganas de trabajar
La falta de motivación y la desgana cada vez más patente en el puesto de trabajo las nota, en primer lugar, la propia persona afectada. Por supuesto, tarde o temprano tampoco pasa desapercibida para el jefe o los compañeros. Alguien que no tiene ganas de trabajar no solo destaca por su ausencia mental, sino que lo expresa con toda su postura: los hombros caídos, la cabeza apoyada en la mano, la mirada que vaga en busca de una distracción y un exceso de indiferencia interior.La lista de tareas pendientes, cada vez más larga:
La disminución de las ganas de rendir suele verse ya en el escritorio, donde se apilan documentos y carpetas y el desorden completa el caos.
Errores y falta de concentración:
Cuando el día a día laboral está marcado por la falta de motivación y la desgana, se cometen errores. Errores que a veces afectan a todos los procesos internos de la empresa.
Infra- o sobrecarga en el trabajo:
La formación continua y el desarrollo en el trabajo, tanto a nivel personal como profesional, hacen a veces que, con el tiempo, proyectos y tareas que al principio parecían apasionantes y exigentes pasen a formar parte de la rutina mental. La consecuencia es la infrautilización en el trabajo. Pero también a la inversa: una tarea que sobrepasa demasiado mentalmente a la persona afectada puede llevar a una motivación decreciente e incluso a la desgana total.
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Sin ganas de trabajar[/caption]
Quien no tiene ganas de trabajar debe actuar: así vuelve la motivación
A más tardar cuando la desgana laboral marca el día a día y los errores tienen consecuencias graves, las personas afectadas deben ocuparse de las causas y de cómo resolver la situación. A veces basta con abordar de forma honesta y constructiva ciertos puntos que te pesan y buscar una conversación con el jefe y/o los compañeros, el comité de empresa o, si lo hay, el servicio de orientación social.Pero quien se siente demasiado débil y sin impulso, y siente todavía más desgana por la falta de reconocimiento del trabajo realizado, quizá necesite también ayuda profesional. Porque, sobre todo, las personas con tendencia al perfeccionismo suelen caer en una incapacidad para actuar marcada por la depresión, lo que también se conoce como burnout
Afrontar el día de buen humor:
Quien ya en el cuarto de baño empieza el día de buen humor y con todo lo que le sienta bien, tiene buenas posibilidades de una jornada laboral exitosa.
Cuidar el cerebro y el alma:
Quien se mantiene alejado de todo lo negativo, como los chismorreos y cotilleos, los rumores negativos y las noticias negativas en el puesto de trabajo, puede concentrarse en lo esencial y dirigir sus pensamientos hacia una dirección útil y productiva.