Sin ganas de estudiar y cómo motivarse de forma sencilla

Quién no lo conoce: llegas del colegio a casa y todavía tienes muchos deberes por hacer. Y como si no fuera suficiente, al día siguiente te preguntan el vocabulario y el teorema de Pitágoras también hay que aprendérselo, para que el próximo examen de mates no vuelva a ser un suspenso rotundo. Pero antes de ponerse con lo que de verdad importa, primero se come, se juega con el móvil y se enciende la tele. Porque ahora mismo no hay motivación y, sobre todo, no se tienen ganas de estudiar. ¿Cómo se consigue, entonces, encontrar interés por estudiar?

[caption id="attachment_439" align="alignleft" width="300"]Sin ganas de estudiar Sin ganas de estudiar[/caption]

Encontrar la motivación y divertirse

Quien no tiene ganas de estudiar puede hacerse un horario y apuntar exactamente cuándo hay que hacer algo para el colegio. Lo primero es aconsejable estudiar un poco cada día en lugar de todo el día, dos días antes del examen o de la prueba de vocabulario. Luego, tras una breve pausa para descansar del colegio, conviene ponerse enseguida con tus cosas. Porque quien se sienta una vez delante de la tele o del móvil tiene difícil volver a levantarse para trabajar de forma constructiva. Siempre se debería empezar por las asignaturas que más gustan, porque así la motivación es mayor. Si te resulta más fácil aprender vocabulario nuevo, empieza por ahí. También pueden merecer la pena pequeños grupos de estudio con compañeros. Normalmente se aprende de forma más eficaz y rápida si tienes a alguien afín que tiene que estudiar la misma materia que tú. Además, es útil hacer pequeñas pausas mientras estudias y respirar aire fresco.

Tener algo para picar y beber a mano ayuda a reactivar un nivel de azúcar en sangre demasiado bajo. También pueden ayudar pequeñas fichas en las que escribes la información que hay que aprender. Apréndetelas de memoria y busca a alguien, por ejemplo una buena amiga o tus padres, que te pregunte. Y muy importante: cada vez que hayas aprendido algo nuevo, deberías recompensarte.

Con unos cuantos consejos y trucos, cualquiera que no tenga ganas de estudiar puede conseguir motivarse. Lo más importante es empezar sin más, aunque a veces no tengas ganas. Cuando has conseguido algo y has aprendido algo nuevo, la sensación de logro te da automáticamente algo más de motivación. Quizá incluso tanta motivación como para seguir estudiando al día siguiente sin pensarlo, y que ni siquiera llegue a surgir el no tener ganas de estudiar.