Cuando el trabajo ya no te divierte, aparecen la frustración constante y el mal humor en el día a día laboral. Muchos llaman a este estado de ánimo renuncia interna. Pero una actitud de me da todo igual no llega de golpe, sino que se desarrolla poco a poco con el tiempo. El trabajador deja de sentirse unido a su empleador y solo trabaja cumpliendo el mínimo exigido. Quien cae en una inquietud interior así debería actuar cuanto antes contra el mal ambiente.

[caption id="attachment_659" align="alignright" width="300"]Cuando el trabajo ya no te divierte Cuando el trabajo ya no te divierte[/caption]

¿Qué provoca la renuncia interna?

Lo llamativo es que, por desgracia, que el trabajo ya no divierta no es una excepción. Según estudios y aseguradoras de salud en Alemania, uno de cada cinco trabajadores se queja de problemas y molestias en el puesto de trabajo y ya no siente cariño por su propia empresa. Muchos se lamentan además de la falta de reconocimiento y ya el fin de semana sienten rechazo ante la semana que viene. Todos estos inconvenientes provocan molestias físicas y mentales, de modo que se acumulan los días de baja, uno se lleva la frustración laboral a casa y además se abandona también en la vida privada.

Motivos de la renuncia interna

En cualquier caso, no hay que resignarse, sino tomarse en serio los primeros indicios. El estrés es el principal indicador: sobre todo en trabajos muy exigentes, con presión y plazos de entrega, el estrés está casi garantizado. Además, el estrés perjudica el clima en la empresa, de modo que los compañeros apenas se comunican entre sí y empiezan a echarse la culpa por los errores, hasta el punto de discutir constantemente. Si encima uno queda agotado de forma permanente tras la jornada y no consigue desconectar de verdad, esto puede derivar rápidamente en problemas de salud graves.

Ir a la raíz del problema

Precisamente cuando el trabajo ya no te divierte, conviene localizar la causa y abordarla bien. Además, una conversación con el propio jefe y un intercambio de ideas en la familia pueden ser el primer paso en la dirección correcta. Motivos para preguntarse por qué no faltan. La envidia, la antipatía hacia otros compañeros o las rivalidades, pero también tareas excesivas y, sobre todo, constantemente estresantes, son solo algunas de las muchas causas ya mencionadas. En general, la cosa se complica cuando el propio superior dirige el departamento de mala manera, no da ningún tipo de feedback positivo y además te obliga durante un periodo largo a hacer horas extra con demasiada frecuencia. Cuando el trabajo ya no te divierte, al menos puedes intentar contrarrestar el mal ambiente con una afición que te guste o una actividad deportiva, para desconectar de algún modo.