Acoso laboral: ¿qué hacer?

Acoso laboral: ¿cómo se reconoce?
Cuando la exclusión, la amenaza o la humillación de una o varias personas se produce de forma sistemática durante un largo periodo de tiempo, este comportamiento se denomina acoso laboral (mobbing). Con él se lesionan la personalidad y la dignidad de la persona o personas afectadas, y a menudo el objetivo es aislar a la persona acosada y deshacerse de ella. Las situaciones de conflicto ocasionales y también una amonestación no constituyen acoso.El acoso laboral se reconoce por distintos indicios. De forma sistemática se difunden rumores sobre alguien, se le insulta, se le calumnia o se le somete a críticas injustificadas. Se ridiculiza a una persona, se reducen sus posibilidades de expresarse y se desvalora su rendimiento sin motivo. Además de asignarle ninguna tarea o tareas absurdas, se ataca su postura política y religiosa. También se burlan de su vida privada o de su nacionalidad.
A ello se suma la obligación de realizar trabajos que hieren la autoestima. El acoso laboral, según demuestran los estudios, puede afectar a cualquiera. Las víctimas viven estas experiencias como una crisis profunda, comparable a un trauma. Los afectados experimentan una sensación de impotencia y humillación. Trastornos del sueño, dolores de cabeza y de estómago, palpitaciones, dificultad para concentrarse y nerviosismo son los síntomas físicos. Aumenta el riesgo de adicciones y de suicidio, y a largo plazo las consecuencias pueden ser cambios persistentes de personalidad, depresiones y trastornos funcionales de todos los órganos.
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Acoso laboral[/caption]
¿Qué se puede hacer en concreto contra el acoso laboral?
Si la empresa cuenta con un comité de empresa, a este le corresponde la obligación de trabajar por unas condiciones laborales positivas. Incluso ante faltas de respeto mínimas, conviene defenderse y aclarar de inmediato los malentendidos que las provocaron. Aquí son importantes la franqueza y la rapidez de reacción. Para defenderse activamente del acoso laboral, se recomienda llevar un diario en el que se recojan los hechos de forma comprobable y documentada.Quien sufre acoso no debería hacer lo mismo a su vez. Así el conflicto no se resuelve, sino que resulta más difícil de superar. Una víctima de acoso no debería dejarse arrinconar, callar y no hacer nada. De ese modo el círculo se mantiene. Toma la iniciativa y, por ejemplo, busca una conversación aclaratoria. A veces la primera conversación no da resultado o el efecto desaparece enseguida. Vuelve a buscar el diálogo y, quizá, lleva a un testigo neutral que no esté implicado.En ningún caso llames acosador a alguien sin más,porque es una acusación muy grave. Comprueba si las acciones de acoso se producen con regularidad y a lo largo de varios meses y déjalas reflejadas en una documentación. La causa de que exista acoso no está en uno mismo. Las personas seguras de sí mismas no necesitan meterse con los demás.